jueves, 13 de marzo de 2014

"REVISTA DE LIBROS" RESURGE EN LA RED

“Transmitir opinión cultural de altura a un público lector, muy formado, y con intereses más amplios que los correspondientes a su especialidad”. Desde 1996, es el objetivo —antes en papel, ahora online— de Revista de Libros, como reza su página web. Desde ayer, además, la publicación digital promete también ofrecer a sus lectores un profundo renacimiento.
Así lo explicaron el director de Revista de Libros, Álvaro Delgado Gal, y el director general de la Fundación la Caixa —colaboradora principal de esta nueva etapa de la publicación— Jaime Lanaspa, en la presentación de la renovada existencia de la publicación, que contó con colaboradores como escritores Félix de AzúaManuel Gutiérrez Aragón,César Antonio Molina y Clara Eugenia Núñez.
Más allá de un nuevo diseño, la revista apuesta por ser “fiel al espíritu que la vio nacer hace 18 años”. Traducido, se trata de una apuesta reforzada por “un análisis reposado y profundo de los libros más relevantes de la actualidad cultural, en el entorno digital”, según informa una nota oficial. El mismo documento prometía rigor, “garantizado por la calidad de los autores”, independencia y “claridad, tutelada por un control editorial inédito en el ámbito hispano”.
De Historia a Filosofiía, de Literatura a Matemáticas, Música y Ciencia, la publicación quiere afrontar todo tipo de temas, de la mano de “los más destacados especialistas en cada tema, tanto españoles como extranjeros”. Para ello, prevé editar cuatro ensayos y 12 reseñas literarias al mes. También, críticas de teatro, de música y de exposiciones.
http://cultura.elpais.com/

miércoles, 12 de marzo de 2014

ROJO ACEITUNA,DE RONALDO MENENDEZ

El autor, exiliado cubano, recorre el mapa actual del comunismo.


El escritor cubano Ronaldo Menéndez recorre un buen trecho de mundo en Rojo aceituna, un libro de viajes muy particular en el que analiza con su mirada de exiliado cubano las distintas manifestaciones y estados del comunismo. De Cuba al resto de Sudamérica, y de allí al Sudeste asiático…
Como cubano que ha sido crítico con el proyecto comunista de su país y que ha emigrado hace casi veinte años, Ronaldo Menéndez imagina un viaje en busca de los vestigios de la izquierda y del comunismo en el mundo que se presentaba como una tentativa casi fatal, con resonancias de destino. Había que partir con un propósito. Aunque fuera uno pequeño y engañoso, o romántico: “Vamos a empezar por Cuba. Y luego por Sudamérica, donde la izquierda ha ido ganando terreno”, se dijo Menéndez. Una idea inevitable que había que redondear: “Y luego nos vamos al Sudeste asiático. A ver qué queda del rojo de sus Revoluciones”.
Rojo aceituna nos demuestra cómo es posible y cómo se lleva a cabo un viajealrededor de gran parte del mundo en el siglo XXI que nos ha tocado vivir. Cuando todo parece estar conectado, en línea, continúa habiendo espacio para la mirada, el desplazamiento, el descubrimiento en un mundo globalizado, con sistemas políticos cambiantes, con una crisis económica que domina el horizonte. De la vieja Europa ensimismada a la emergente América en todas sus posibles vertientes. China, y el Sudeste asiático. Pueblos, gentes, escenarios. El viaje como marco de conocimiento, alimento de curiosidad. Con mucho de humor y de aventuras. El viaje como creación.
“No queríamos vagar ociosos de un lugar a otro, necesitábamos creer que nuestro viaje tenía otro sentido. Entonces no sabíamos que uno de los engaños más felices y útiles sobre el viaje es creer que uno se encuentra en pos de algo”, sentencia Ronaldo Menéndez.

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martes, 11 de marzo de 2014

LOS NÁUFRAGOS DE JEAN AMERY

Jean Améry nunca reconoció otra patria que la literatura. Améry, que en realidad se llamaba Hans Mayer (Viena, 1912-Salzburgo,1978) se educó en la fe católica, conforme a los deseos de su madre. Su padre era judío y murió en la Gran Guerra. Con estudios de filosofía y literatura, Mayer no reparó en su condición de judío hasta que las leyes nazis le convirtieron en un paria. Entonces descubrió que era un judío, pero no en el sentido convencional, sino en la dimensión trágica del que carece de patria, Dios y esperanza. La percepción de su propia marginalidad le empujó a reelaborar su identidad. Su hogar no era el mundo, sino la literatura, un espacio donde la exclusión no es un estigma, sino un destino libremente elegido. Después de pasar por Gurs, Auschwitz, Bergen-Belsen y Buchenwald, sufriendo en sus carnes la tortura y las penalidades del trabajo esclavo, la liberación le ofreció la oportunidad de reinventarse a sí mismo, escogiendo un nuevo nombre que simbolizaba su ruptura con la cultura alemana. Améry necesitó dos décadas para empezar a escribir sobre sus vivencias en los campos de exterminio (Más allá de la culpa y la expiación, 1964). Incapaz de soportar el rumbo que había tomado la historia, se suicidó en Salzburgo en 1978. 

Los náufragos se publicó de forma póstuma. Se especula que se escribió entre 1934 y 1935, cuando el ascenso de Hitler ya se perfilaba como el umbral de un pogromo de dimensiones desconocidas. Protagonizada por Eugen Alther, un joven intelectual judío en paro, pertenece al género de las “novelas de iniciación”, donde los personajes se enfrentan a la necesidad de trascender la adolescencia y constituir un yo adulto, que repudia o asimila los valores de su época. Se aprecian ecos del Tonio Kröger (1903), de Thomas Mann, y de Bajo las ruedas (1906) o Demian (1919), de Herman Hesse, pero en este caso el yo no completa su proceso de formación, sino que se desintegra lentamente en un ambiente de corrupción generalizada

Los jóvenes de una Europa en vísperas de su mayor catástrofe moral e histórica son auténticos “náufragos”, que renuncian a la dignidad para sobrevivir en un entorno hostil y degradado. Agathe es la amante de Eugen. No existe entre ellos un vínculo profundo, sincero, sino una pasión desvaída que les mantiene unidos por miedo al vacío y la soledad. Cuando Agathe se queda embarazada, se acuesta con un hombre de negocios de mediana edad, que se ofrece a pagarle el aborto. Eugen lo acepta y, durante un tiempo, funcionan como un trío. No pretenden desafiar a la sociedad biempensante, sino aliviar sus miserias materiales o emocionales. 

No hay nada heroico o sublime en los personajes de Los náufragos. No se aprecia esa lucha interior de las creaciones de Herman Hesse o Thomas Mann, sino un nihilismo animado por el deseo de perseverar en “el descubrimiento de que nada tiene sentido”. El duelo a sable entre Eugen y su amigo Heinrich Hessl, católico y filonazi, posee un simbolismo parecido al de Settembrini y Naphta en La montaña mágica, pero el desenlace es diferente. La Ilustración no triunfa sobre un Romanticismo de tendencias totalitarias. La barbarie ultranacionalista hace valer su fuerza, prefigurando la inmolación de millones de vidas inocentes en el altar de la pureza racial. Al igual que otros judíos de su tiempo, Eugen es como una boya a la deriva que no siente ningún apego por sus raíces. No entiende la mística de la Sangre y el Suelo y experimenta un temor irracional hacia la mujer, una especie de Leviatán, que ejerce un poder absoluto gracias al sexo. Eugen observa a los camisas pardas y piensa que Europa avanza hacia un suicidio colectivo. La muerte le parece más tentadora que oponer resistencia. La semilla del suicidio ya aletea en el interior del joven Hans Mayer. 

A pesar de ser una obra primeriza y hasta ahora inédita, Los náufragos ya contiene las mejores cualidades de Améry: una prosa áspera y desnuda, un profundo desgarro, grandes dotes introspectivas y una demoledora desesperanza. Aunque está ambientada en los años 30, muchos jóvenes de hoy se sentirán identificados con la angustia y el hastío de una generación desengañada, maltratada y con un porvenir sombrío. 
http://elcultural.es/

lunes, 10 de marzo de 2014

EL RINCON DE EL POETA.... JOAO RASTEIRO

Imagen 1João Rasteiro (Coimbra, Portugal, 1965). Poeta y ensayista, ha traducido varios poemas de Harold Alvarado Tenorio, Miro Villar, Juan Armando Rojas Juan Carlos García Hoyuelos. Se graduó en estudios superiores por la Universidad de Coimbra, licenciatura en “Estudios Portugueses y Lusofonos”. Es miembro de la Asociación Portuguesa de Escritores. Tiene poemas publicados en diversas revistas y antologías de Portugal, Brasil, Mozambique, Chile, México, Colombia, Italia, Finlandia, República Checa y España. Tiene varios poemas traducidos al español, francés, inglés, italiano, finlandés, japonés y checo. Ha publicado los poemarios: A Respiração das Vértebras, 2001; No Centro do Arco, 2003; Os Cílios Maternos, 2005; O Búzio de Istambul, 2008; Pedro e Inês ou As madrugadas esculpidas, 2009;Diacrítico, 2010; A Divina Pestilência, 2011; Tríptico da Súplica (Brasil), 2011;Elegias, 2011 y Pequena Antologia da Encenação – 2001/2013: Poemas em ponto de osso, (España), 2014. Ha obtenido varios premios, entre ellos, la “Mención de Honor” del certamen internacional Poesie Sulle Piastrelle (Zacem, Italia, 2001), la “Segnalazione di Merito” en el certamen internacional Publio Virgilio Marone (Castiglione di Sicilia, Italia, 2003), el primer premio en el certamen “Cinco Povos, Cinco Nações”, patrocinado por el Congreso Internacional de Literaturas Africanas 2004 y el “Prémio Literário Manuel António Pina” de 2010. En mayo de 2007 fue uno de los poetas invitado a participar en el VI Encuentro internacional de Poetas de Coimbra (organizado por el Grupo de Estudios Anglo-Americanos, Faculdad de Letras de la Universidad de Coimbra). En 2007 colaboró en la antología Transnatural, un proyecto multidisciplinar sobre el Jardín Botánico de Coimbra. En 2008 formó parte de la antología y exposición internacional de surrealismo O Reverso do Olhar. En 2009 participó en el libro de ensayos O que é a poesia?, organizado por el poeta brasileño Edson Cruz. En 2010 integró la antología Poesia do Mundo VI, organizada por el Grupo de Estudios Anglo-Americanos de la Facultad de Letras de la Universidad de Coimbra. En 2010 participó en la antología Portuguesia: Minas entre os povos da mesma língua, antropologia de uma poética, organizada por el poeta brasileño Wilmar Silva y en la que figuran poetas de Portugal, Brasil, Cabo Verde y Guinea Bissau. En 2011 apareció en el libro Três Poetas Portugueses (Brasil), organizado por el poeta brasileño Álvaro Alves de Faria. En 2012 apareció en la antología de poesía contemporánea portuguesa Corté la naranja en dos (México), compilada y traducida por Fernando Reyes de la Universidad Nacional Autónoma de México. En 2009 organizó un número especial de la revista colombianaArquitrave sobre la nueva poesía portuguesa. En 2012 participó en la exposición “Surrealism in 2012” del Goggleworks Center for the Arts, Reading, EUA, integrado en el “Cabo Mondego Section of Portuguese Surrealism”. Tiene en imprenta su nuevo libro, titulado Ruídos e Motins. Antonio Colinas afirmó lo siguiente de su obra: “Gracias por tu poesía, por la intensidad y los símbolos tan ricos que contiene. A veces, unos pocos versos, un poema breve, como los tuyos, revelan sin más al poeta verdadero”.

Espera un poco
No me denuncies este invierno
la lluvia está viva por el lado de fuera del fuego,
si fuera la muerte, dile que fui a alimentar una flor,
pequeños aumentos de pasión,
hoy ya hemos poseído una carretera, un río
*
La ciudad aún no ha desplegado este año
tus manantiales son lo que me sobra
después de alimentar una flor de sal,
ahora bajo la lengua sabor a mar,
el incólume instante de la magnífica alabanza.
*
Esta será nuestra ofrenda a las entrañas
el idioma donde se coagula el agua,
lo que queda del murmullo de sangre
amará el cáncer en paisajes deshabitados.
*
No me denuncies todavía
más allá de la médula sombría que agoniza,
pues a pesar de la tarde
hoy retorna el sublime inicio de las lluvias,
“aún no es ni el fin ni el principio del mundo,
calma, tan solo es un poco tarde”.

(De Pequena retrospectiva da Encenação: 2001/2013 – poemas em ponto de osso, Lastura, 2014. Tradución de Xavier Frías Conde.)

viernes, 7 de marzo de 2014

LAS SUMAS Y LOS RESTOS DE ANA PEREZ CAÑAMARES

Ana Pérez Cañamares es autora de cuentos. También figura en varias antologías de poetas inconformistas, con notable presencia de jóvenes partidarios de expresar sin adornos sus vivencias. Nació en Santa Cruz de Tenerife, en 1968; reside en Madrid. Con Las sumas y los restos obtuvo el Premio Blas de Otero Villa de Bilbao. 

El libro empieza con unos versos de la feminista norteamericana Adrienne Rich, y en ellos sobresale el pensamiento que sirve de guía a la poeta española: “Las palabras son mapas”. Y, como introducción a los seis apartados de la obra, Pérez Cañamares nos dice con qué materia va a unir estos mapas: “Antes de salir al mundo, levanta / un memorial a los ahogados”. En las secciones siguientes -cuyos títulos son los nombres de los puntos cardinales y “Los tesoros”-, así como en el epílogo, confirma su impulso rebelde. Nunca con sensiblería, propaganda o fáciles consignas. Tampoco a la manera de nuestros escritores sociales de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Con una base autobiográfica, en las páginas de Las sumas y los restos aparecen denuncias más extensas. Al tiempo que evoca la niñez, vivida en un ambiente económico modesto, la autora se analiza críticamente. Reconoce la humildad frente a un árbol; alude a un dardo que la limita; recuerda su juventud dispuesta a bailar con el caos. Se detallan las soledades del hombre moderno en sus islas repletas de artilugios para la comunicación. “Es el gueto que levantamos / dentro de nosotros”, nos advierte. Ella ha sentido la escritura como barandilla desde donde observa el mundo sin caerse. 

“Fuerza” es el vocablo que con exactitud define la literatura de Ana Pérez Cañamares. Una energía llegada de las pequeñas verdades personales. Resulta especialmente vibrante el poema donde describe a una hermana nacida en otra familia, marcada por la miseria ajena, en un país remoto. Asimismo destaca un excelente texto dedicado a la intensidad. En las horas de sumisión vigila la conciencia y ve “cómo se llena de verdín / y se hace resbaladiza”. 

Un mérito adicional. Leemos a una escritora culta. Después de citar a la mencionada Rich, transmite los versos de cinco poetas extranjeros del siglo XX: el estadounidense O'Hara, el polaco Zagajewski, el sueco Martinson, la inglesa Levertov, el israelí Amijai. Sus palabras pertinentes consolidan las de una obra, Las sumas y los restos, que prueba la madurez poética de Ana Pérez Cañamares.

[CUÁNDO TE HACE FALTA, DICE LA MUJER]

"Cuando te hace falta", dice la mujer
al pasar bajo mi ventana, "aunque sea
arrancas piedras con los dientes".

Y se aleja masticando el vacío
con dientes mellados de tanta falta.

[PARA MI MADRE LA REBELDÍA]

Para mi madre la rebeldía
las monerías insulsas
los cuentos, la casa limpia
la nieta rubia como ella

pero nunca le leí los poemas
que hablaban de lo que importaba.
Quise creer que no los entendería:
en realidad no quería asustarla.

Sufríamos idénticas tormentas
pero yo nunca aprendí a callar.
Su elegancia hecha de silencios
sus mazmorras ocultas a la vista.

Yo prefiero la tortura pública.
Corres en maratones por la felicidad.
Ahora, madre, ya no estás para ver
cómo vomito después de alcanzar la meta
ni cómo, a veces, levanto un trofeo
y lo miro incrédula, con tus ojos.