miércoles, 19 de junio de 2013

Fernando García de Cortázar ganó ayer el Premio Alfonso X el Sabio de novela histórica por «Tu rostro con la marea»

El historiador Fernando García de Cortázar, con más de medio centenar de libros dedicados a glosar la Historia desde muy distintas perspectivas, no ha podido entrar con mejor pie en el género de la ficción. Su primer alumbramiento, «Tu rostro con la marea», fue galardonado ayer con el XII premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio.
El jurado, presidido por Soledad Puértolas, definió «Tu rostro con la marea» como «una novela ambiciosa y cargada de detalles, con unos personajes fascinantes que ofrecen una nueva perspectiva de la intrahistoria de la Primera Guerra Mundial». Convocado por Ediciones Martínez Roca y dotado con 50.000 euros, la obra ganadora saldrá a la venta el próximo 3 de septiembre.
«Me temblaban las piernas antes de escribir esta novela»
-Lo suyo ha sido llegar y besar el santo...
-Sí, estoy muy contento (se ríe). Es una vocación ya desplegada en buena parte de mi obra, en cuanto al cuidado literario, a la vocación de estilo y realmente estoy muy agradecido al jurado que ha premiado una novela que me impulsa a seguir en esta línea.
Para mí ha sido muy importante probar este género porque veo además las posibilidades que tiene la ficción para seguir transmitiendo el mensaje del tiempo, y el mensaje de la Historia. El poder contar la Historia con ficción, pero siempre sobre la base del rigor histórico, ha sido muy importante.
-¿Se ha permitido muchas licencias?
-Me he permitido muchas en lo que se refiere a la ambientación de las ciudades, de los personajes, del estudio de la psicología y de la época. Mi novela, que transcurre en el periodo de entreguerras, arranca en la I Guerra Mundial. Con ella, en buena medida, conmemoro su primer centenario.
-Su fecunda bibliografía se centra principalmente en España. Ahora, sin embargo, se adentra en la Roma fascista de Mussolini y en la San Petersburgo de los últimos zares...
-Creo que es una época sumamente importante de lucha de ideologías, para el mundo y para España. Salgo de ella con un personaje que es un diplomático con vocación de escritor, lo que me permite entrar en contacto con las grandes corrientes literarias de la época y la ideología enfrentada de entonces. También me ha servido para recorrer distintos escenarios europeos y americanos.
-¿Por qué ha tardado tanto en escribir su primera novela?
-Porque me temblaban un poco las piernas (bromea). Tenía un cierto miedo, aunque la gente me animaba al ver mi manera de escribir. Luego me lancé porque me fue bien con la «Pequeña historia del mundo», aunque seguía escribiendo ensayos porque pensé que había mucho camino que recorrer.
En este momento veo que la literatura me sirve para reforzar el mensaje de la Historia. En este libro, uno de los personajes principales es el tiempo. Los años inexorables que van deshaciéndolo todo, que acaban con la inocencia, la pervierten, matan el idealismo. Algo a lo que no hubiera podido llegar con el puro dato histórico. Este me ha servido como base para adentrarme en el interior de los personajes.
-¿Es un lector habitual de novela histórica?
-He leído pocas. Soy lector de novela en general, por eso insisto en su carácter, porque en España se ha cultivado más un género de novela del arcano, del misterio... Yo aquí me he metido en un periodo que conozco: la Historia del siglo XIX y del XX. He leído grandes novelas, como las de Galdós o Umberto Eco. He leído mucha novela histórica centroeuropea, que fue la que me ha impulsado un poco a escribir la mía.
-¿Este género le permite llegar más fácilmente a los lectores?
-Yo creo que sí. Además, entiendo que mi novela está tan trabajada desde el punto de vista de la historia, de la ambientación, de la lucha de las ideologías... que no creo que defraude a los historiadores. Creo que tiene todos los ingredientes para los que aman la literatura y la novela: amor, guerra, espionaje, traiciones, intrigas políticas...
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