jueves, 24 de octubre de 2013

Detrás del seudónimo se esconden dos mujeres. ¿Qué lee Amy Lab?



Cuestionario Amy LabAún no hace un año que os hablamos de Nunca digas nunca, el debut de Amy Lab, y ya tiene una nueva novela en las librerías: Pero a tu lado. Aunque más bien deberíamos decir “tienen”: tras el seudónimo Amy Lab no se esconde ningún fraude de tintes políticos (ay, Amy Martin de mis amores), sino dos mujeres dedicadas de lleno desde hace un tiempo a la literatura juvenil crossover, esa que se escribe pensando en un género y acaba desbordándose y siendo leída por públicos mucho más amplios.
María Cereijo y Ana Alejandro son Amy Lab. Amigas desde la infancia, decidieron juntar fuerzas para escribir a cuatro manos, robando tiempo a sus quehaceres (María es periodista e imparte talleres de escritura creativa y clubes de lectura; Ana es lingüista), y vuelven a la carga con Pero a tu lado, la historia de una chica divertida, inteligente y muy querida por sus amigos (pero con poco éxito amoroso) que verá cómo su vida da un vuelco con la llegada de un nuevo vecino, el atractivo, desconcertante, duro y salvaje Oliver.
Hemos querido conocer los gustos literarios y las costumbres lectoras de Amy Lab (María Cereijo y Ana Alejandro), y esto es lo que nos contaron…
Pero a tu lado de Amy Lab¿Cuántos libros lee al año? O al mes, si le resulta más sencilla la cuenta…
María: Entre 8 y 10 al mes.
Ana: Tengo que leer mucho por trabajo. Por placer, depende un poco del tiempo de que disponga, pero creo que sale una media de 4 o 5 al mes.
Sea valiente. Confiésenos alguna lectura pendiente que le sonroje admitir.
María: En busca del tiempo perdido de Proust. Reconozco el valor de la magdalena, pero es un somnífero excelente.
Ana: El Príncipe de Maquiavelo. Lo he intentado incontables veces, pero siempre lo abandono.
¿Qué libro le habría gustado escribir?
María: El diario de Adán y Eva, de Mark Twain
Ana: Muchos. Pero si tuviera que elegir uno, tal vez sería La Regenta. Creo que es una novela perfecta. O La casa de Bernarda Alba, en teatro.
¿Recuerda el primer libro que leyó?
María: Pues no… Lo más antiguo que recuerdo es la saga de El Pequeño Vampiro de Angela Sommer-Bodenburg, Momo
Ana: El primero, no. Recuerdo libros del Barco de Vapor: Fray Perico y su borrico, Las aventuras de Vania el forzudo y muchos otros.
María: ¡Eh! Es verdad, Fray Perico y su borrico. ¡Genial!
¿Cómo ordena los libros de su biblioteca?
María: Sólo tengo colocados juntitos los de relato en varias baldas. El resto según van cayendo y para optimizar el espacio… Concepto librería-caos. A veces, hasta encuentro algo a la primera.
Ana: Lamentablemente, el concepto “ordenar” no va conmigo. Los voy apilando en la librería según llegan y así se quedan por los siglos de los siglos.
¿Cuál es su lugar ideal para leer?
María: La cama
Ana: Un lugar tranquilo y, si hay una vista bonita, mejor que mejor.
¿Y para escribir?
María: Una aldeíta gallega (en Orense) de la que eran mis abuelos. Un sitio tranquilo, entre castaños, con poca cobertura…
Ana: El lugar no me importa demasiado, pero tiene que ser de noche y haber silencio.
Se lo rogamos, responda a esta absurda pregunta: hay una inundación y todos sus libros van a morir, ¿qué tres salvaría?
María: ¿Sólo tres? A la isla al menos me dejan llevarme 10… Salvaría una edición preciosa llena de mordiscos de ratón de Firmin de Sam Savage, los cuentos completos de Poe (la edición de Edhasa traducidos por Cortázar) y losCuentos completos de Roald Dahl.
Ana: A medida que viera entrar el agua, me maldeciría por no haberme comprado un ebook cuando tuve la oportunidad. No sé cuáles elegiría, pero ninguno que tratara sobre inundaciones, eso seguro.
¿Tiene lector de ebooks? ¿Le gusta el libro electrónico?
María: Sí, tengo un kindle. El libro electrónico es cómodo sobre todo para el bolso y para viajar en low cost, pero sigo prefiriendo el papel. Leer también es una experiencia sensorial. Me gusta el tacto de las hojas, el olor, ver los colores de las cubiertas, doblar las esquinitas de alguna página que me gusta… Eso no se puede hacer con un libro electrónico.
Ana: Yo no tengo. Sigo siendo muy clásica a la hora de leer.
Recuerde alguna anécdota curiosa que haya tenido con algún lector.
Amy Lab: Muchas lectoras de Nunca digas nunca nos escriben en privado para que les demos el teléfono de Marcos. Y ahora empieza a ocurrir lo mismo con Oliver (empezando por nuestra editora).
¿Qué está leyendo estos días?
María: El tercer hombre y El guardián entre el centeno (son dos relecturas para mis clubes de lectura) y La banda que escribía torcido de Marc Weingarten, editada por Libros del K.O.
Ana: El llano en llamas de Juan Rulfo, Las joyas del paraíso de Donna Leon yDonde las mujeres de Álvaro Pombo.
Si no hubiese sido escritora, ¿qué le habría gustado ser?
María: Estudié periodismo porque quería ser como Woodward y Bernstein… Pero la realidad periodística actual es otra cosa. También durante mucho tiempo dije que me hubiera gustado ser Melissa Mathison, la guionista de ET, que además estuvo casada un montón de años con Harrison Ford…
Ana: Me habría encantado tener buen oído y componer, tocar el violín, el piano, la guitarra... Cualquier cosa con la que pudiera crear música.

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