miércoles, 2 de abril de 2014

ELVIRA NAVARRO

Curiosidades librescas de una gran escritora.


Cuestionario Estandarte Elvira NavarroElvira Navarro sigue cosechando elogios por su nueva novela, La trabajadora. Hemos querido aprovechar la circunstancia para preguntarle a Elvira una serie de cuestiones librescas de esas que nos gustan. Aquí tienes el resultado. Quién sabe, a lo mejor, de paso, descubres alguna futura lectura de esas que te cambian la vida, o al menos, te dan una alegría…
¿Cuántos libros lee al año?  
Depende de la longitud y del género. La poesía se lee muy rápido. Ser y tiempoen la traducción de José Gaos, muy lento, si es que alguien puede leer esa traducción entera. Ciñéndome a la novela, te diré que me leo unas tres o cuatro al mes.
Sea valiente. Confiésenos alguna lectura pendiente que le sonroje admitir.
No he leído nada de Balzac, por ejemplo. Ni de Sebald.
¿Qué libro le habría gustado escribir?
Hombres en sus horas libres, de Anne Carson.
¿Recuerda el primer libro que leyó?
Patatita, de Pilar Molina Llorente.
¿Cómo ordena los libros de su biblioteca? 
No los ordeno jamás.
¿Cuál es su lugar ideal para leer?
Un sofá, un sillón, una hamaca. Con los pies al sol sobre una mesa.
¿Y para escribir?
Un escritorio. Me vale casi cualquiera. La habitación ha de tener ventana.
Se lo rogamos, responda a esta absurda pregunta: hay una inundación y todos sus libros van a morir, ¿qué tres salvaría?
Contra la pareja, de Agustín García Calvo; La crítica del juicio, de Kant; y La genealogía de la moral, de Nietzsche.
¿Tiene lector de ebooks? ¿Le gusta el libro electrónico? 
No tengo. Y claro, ni idea de si me gusta.
Recuerde alguna anécdota curiosa que haya tenido con algún lector.
Hace unos meses alguien que todavía no se había leído La trabajadora se acercó a la presentación del libro en Madrid y le dio un ataque de pánico (en la novela narro un par de ataques de pánico). Unas semanas después hablé con esta persona y me dijo que el lugar donde la narradora parece alucinar (un parque que está en Eugenia de Montijo, junto a la antigua cárcel de Carabanchel) es el lugar donde ella misma había tenido ataques de pánico hacía ya unos cuantos años.
¿Qué está leyendo estos días?
Acabo de terminar El falso techo, un poemario de Erika Martínez que recomiendo.

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