martes, 17 de diciembre de 2013

POESÍA DE ROSA LENTINI

Rosa Lentini (21)Rosa Lentini (Barcelona, 1957) es poeta, traductora, crítica y co-editora de Ediciones Igitur. Ha publicado los poemarios La noche es una voz soñada(1994), Cuaderno de Egipto (2000), El sur hacia mí (2001), Leggendo Alejandra Pizarnik, edizione di Emilio Coco, S.Marco in Lamis, Foggia, Italia (2002); Las cuatro rosas (2002), El veneno y la piedra (2005) Transparencias(2006), y Tsunami si alte poeme, antologia poetica, traducción al rumanoEugen Dorcescu, Bucarest, Rumanía (2011). Ha sido incluida en numerosas antologías, entre las que cabe destacar Ellas tienen la palabra (1997), Norte y sur de la poesía iberoamericana (1997), Las poetas de la búsqueda (2002),Ilimitada voz (2003), 11-M poemas contra el olvido (2004), The other poetry of Barcelona (2004), Di yo. Di tiempo (2005), Con voz propia (2006), Poetas en blanco y negro (2006) y Poeti spagnoli contemporane (2008). Parte de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, francés, catalán, rumano y portugués. Ha traducido libros de Pierre Reverdy, Eugen Dorcescu, de los poetas catalanes Joan Perucho y Rosa Leveroni, Sharon Olds (en colaboración con Ricardo Cano Gaviria) y Djuna Barnes (con Osías Stutman). Ha realizado con Francisco Rico la antología Mil años de poesía europea (2009).

MAPAS
De madrugada el óvalo de la noche al derramarse
devuelve el frescor como una bendición
y el mundo pasa vacío y sin palabra.
Reacios a ver perdidos esos fulgores
los muertos esperan a que alguien
copie sus nombres en la gran yema lunar.
El amor es lo que todavía está por trazarse
en un extremo anónimo del cielo
que los aleros de algunos tejados ocultan.
En el extremo opuesto se descubren zonas vírgenes
dispuestas a brillar.
Por un instante mi voz recitando
acorta las distancias.
Un encuentro detrás de una memoria
una parcela invertida que nunca se desplaza
aunque ya nada sea reparable
aunque nada se asiente
definitivamente tras haber llegado,
aunque el tiempo en que tememos ser desalojados
sea el que sostiene la vida
y el centro esté aquí,
lleno de deseo y ausencia.

(De Tuvimos, Bartleby, 2013.)