jueves, 28 de noviembre de 2013

Escritos en la corteza de los árboles


Nunca se ha adherido a modas y demás ocios estéticos. Por fecha de nacimiento podría formar parte de la llamada Generación del 50, pero el nombre de Julia Uceda (Sevilla, 1925) lo identificamos con la independencia ideológica y la soledad artística.

Su nueva obra se inicia con un prólogo de veinticuatro folios titulado “Somos quienes quisimos ser?”, que firma la propia autora, y en él quedan explicadas las claves de sus búsquedas solitarias. En el futuro, el estudioso que necesite conocer los objetivos principales de la trayectoria poética de Uceda deberá leer dichas páginas. Tendrá incluso el regalo de unas frases de humor fino; con ellas la escritora describe su primer viaje a París. 

Escritos en la corteza de los árboles es el tercer libro de versos publicado por Julia Uceda después de conseguir, en 2003, el Premio Nacional de Poesía con el volumen que recopiló todos sus poemarios anteriores, En el viento, hacia el mar. Ahora reúne las preguntas de la niñez y los recuerdos que regresan “en pisadas lentas, sedosas, / húmedas en verdes de tiempos pasados”. Sin embargo, no hay vejez en ninguna de las estrofas, y nos asombra la fluidez con que mezcla las referencias a Camus, los rastafaris, Munch, Tolstoi o la era Shöwa. A la edad de 88 años sigue siendo una creadora joven. Así se entiende que utilice de manera ágil su amplia cultura y logre emplear con sencillez vocablos como burka y tatami. Especialmente dotada para poner en conexión dos o más sentidos en cada fragmento de su poesía, no es extraño que uno de los textos breves se llame “Sinestesia”. 

La poeta ha declarado que siempre quiso saber cómo fueron los comienzos del habla para transmitir las emociones. Y lo que precedió a los sonidos armonizados de nuestras palabras. Ella imagina unos trazos en las cortezas de los árboles que menciona el título de este libro. Igualmente desea meditar sobre el abismo entre el pensamiento y la escritura. Si esas han sido las intenciones de Julia Uceda, por fortuna su obra rebasa el proyecto.Hallamos las reflexiones mencionadas, pero también literatura. Lo confirman la densidad y las imágenes poderosas de los poemas “Shirayuky”, “Kadish” “Río (Formas del agua II)” y el largo “Álbum”. Y todo ello envuelto en un canto al pudor: “Mis secretos me muestran. Son mi único hogar”.