jueves, 11 de octubre de 2012

CRITICA-QUELEER


Crítica: No llames a casa de Carlos Zanón

NOVELA LA VIOLENCIA DE LOS PERDEDORES
Ustedes leen el argumento, ven que está publicada en una colección llamada “Serie Negra”, y aplican el esquema. Una más de marginales en la Barcelona actual. Más de lo mismo, en el imaginario que nos han legado Vázquez Montalbán, Marsé o González Ledesma.
Autor: Carlos Zanón
Editorial: RBA
288 páginas. 18 euros.
4 Tinteros
Pero olvídense del esquema y comiencen a leer. Déjense conducir por la telaraña creada por Carlos Zanón, palabra a palabra, imagen a imagen, con alevosía.
Es difícil innovar, sorprender, en una ciudad como Barcelona, protagonista de tantas tramas, criminales o no, de tantas situaciones. Lo puedes intentar creando un zombi, asesino en serie, vestido de fallera, y situándolo en el Palau postsaqueo.
No es el camino adoptado en esta novela. El camino es conocido: uno de los muchos barrios de la ciudad, bares de chinos llamados Joan, personajes no marginales pero viviendo al límite, historias cotidianas sin brillo pero sin morbo, adulterios que ya han perdido el fascinante sabor de la trasgresión.
Un camino conocido y que nos daría “una novela más sobre Barcelona” si Zanón no se nos confirmara como el gran narrador que apuntaba en su primera novela, Tarde, mal y nunca. Capítulo a capítulo, entrecruzando las historias de personajes sin brillo, lugares con historias en minúsculas, rutinarias escenas de matrimonio, el narrador consigo, a partir de materiales de desecho, crear una novela potente y deslumbrante. Con destellos fulgurantes e inesperados entre la prosa sencilla pero no simple.
Brillo en el desguace
No vale la pena entrar en el viejo y sobado debate sobre si es o no es novela negra. No hay investigación, no hay ni detectives ni policías. No hay mujeres fatales, ni hombres seducidos. No importa. Está la violencia necesaria de los perdedores, de aquellos que no poseen nada, ni siquiera aspiraciones. Si Goodis, si Thompson, si el mejor Cain son novela negra, No llames a casa también lo es. Porque la música que acompaña a su lectura es el eco de los grandes narradores, de los que son capaces de entregarnos una potente novela con materiales que en manos de otro sería pura vulgaridad; una brillante novela a partir de materiales de desguace.
Es una novela que pasa en Barcelona pero no es una novela local. Las partidas de cartas de esta novela las podría firmar Julián Ibáñez, pero también podrían situarse en Dorchester o en cualquier barrio de París. Bruno, Raquel, Cristian, Merche, Gero y Max son personajes de Zanón, pero también de Massimo Carlotto o Ken Bruen. Sus afanes, sus miserias morales, son universales. No busquen que uno de ellos les genere empatía. No lo encontrará. No importa. Seguirá leyendo, con ligeras sorpresas, nunca un doble salto mortal inexplicable en la narración, hasta llegar al final. Un final inesperado y sorprendente. Un final nada habitual en la narrativa española.
Ésta es una novela fácil de leer, pero difícil de olvidar. Palabra de librero.
Paco Camarasa
Argumento
CARLOS ZANÓN (Barcelona, 1966). Poeta, letrista, guionista, articulista, crítico literario y conductor de clubs de lectura. Sus primeros libros fueron de poesía y debutó en el género negrocriminal con Tarde, mal y nunca.
Bruno, Raquel y Cristian, el hermanastro de ésta, han dejado la marginalidad de dormir en cajeros automáticos tras descubrir el viejo negocio del chantaje. Conocen los lugares de apartamentos por horas. Los vigilan. Siguen a las clandestinas y ocasionales parejas. Anotan sus matrículas. Averiguan los nombres y, si todo va bien, reciben su dinero. Merche y Max son amantes. Una tarde, al salir de su cita semanal, Cristian les seguirá y anotará su matrícula. Pero no siempre los chantajes salen bien.

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